La forma en que el profesor presenta y trata los contenidos deportivos en el área de Educación Física influye de forma significativa en la promoción y desarrollo de los valores. Así, por ejemplo, existen estrategias, estilos y técnicas de enseñanzas más adecuadas que otras para fomentar un valor tan importante como es la autonomía. Es el caso de las estrategias emancipativas, los estilos de enseñanza de investigación (descubrimiento guiado y resolución de problemas) y algunas técnicas de enseñanza como la presentación de las tareas de forma semidefinida (en la que se le dice al alumno cuál es el objetivo de la tarea motriz a ejecutar, pero no así la forma de realizarla).
De esta forma, podemos trabajar con diversos aspectos metodológicos para fomentar otros valores. Por ejemplo, promover el respeto a través de organizaciones que supongan una espera en la participación de alguna tarea, o también podemos alentar a los alumnos al valor de la cooperación a través de juegos que requieran esta estructuración. Desde un punto de vista organizativo, hay que reconocer que dos horas semanales tal vez sean escasas para incluir un programa completo de educación moral.
Éste sería más susceptible de ser incluido desde el ámbito de la tutoría. De todas formas, ello no es óbice para incluir en el apartado de vuelta a la calma algún trabajo de índole socioafectivo, como los que se proponen más adelante.
En cualquier está claro cuál es el papel de la metodología en la educación moral ya que los valores no se promueven de forma “mágica”, sino que es necesario programarlos y utilizar una estrategia pedagógica adecuada.
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