La escuela rural no es sólo la escuela de los pueblos. Las diferencias y peculiaridades territoriales han configurado modelos educativos desiguales con necesidades y soluciones diferenciadas. La sociedad rural existe y mantiene unos rasgos diferenciadores que inciden en el marco educativo de una forma directa: las relaciones interpersonales son diferentes, el comportamiento y la vida de las personas configuran una interdependencia de todos los factores que intervienen en la vida diaria.
Sigue siendo una sociedad en la que las estructuras sociales, las relaciones de producción, los hábitos, las actitudes y valores de sus habitantes son característicamente rurales. Además el entorno rural desarrolla una función ecológica, social y cultural y productiva que no puede ser olvidada por ningún sistema político y menos por el educativo.
El problema surge cuando se intenta aplicar unos modelos de Educación Física en la escuela rural que pertenecen a contextos y realidades muy diferentes. Por eso deberíamos reconocer que estamos ante una realidad distinta, con características propias y que eso requiere planteamientos diferentes. De este modo el medio rural impone una metodología distinta y particular, lejos de la homogeneización de modelos prediseñados.
No obstante la Educación Física en un medio rural permite al profesor tener una relación directa con el alumno, disponer de parajes naturales próximos y utilizarlos para la docencia y poder coordinarse y adaptarse mejor al profesorado debido a que son menos.